viernes, 28 de abril de 2017

El rey desnudo y la rana en la sopa . La moción de censura de Podemos.


 La rana en la sopa.

La iniciativa legítima de una moción de censura no es un “brindis al sol”. La prueba de que no lo es la irritación extrema que ha sido acogida por los dos Hernandos (no sé cuál de los dos es más impresentable). Se puede decir que UP ha tocado carne si nos fijamos en cómo reaccionan los que sostienen el partido podrido. Pero sin ser un brindis al sol, también es evidente que no va a tener consecuencias en cuanto no va a ser destituido el gobierno español. Ya que sería una contradicción permitir un gobierno corrupto y al mismo tiempo censurarlo para derrocarlo. Ahí está la madre del cordero, porque ahí está el valor de la moción de UP. Valor que, lógicamente ha irritado sobremanera al mal llamado PSOE por una cosa fundamental que persigue la moción : PONERLES DELANTE DE UN ESPEJO, para verles desnudos y retratados. Permito un gobierno corrupto mediante la abstención y además me opongo a derrocarlo. O sea, en toda tierra de garbanzos : SOY COLABORADOR DE LA CORRUPCIÓN. Y como defiendo y pertenezco al régimen podrido del 78, como yo también estoy de mierda hasta las cachas, no puedo permitir que estos me descubran tan impunemente sin llamarles cabrones a micrófono abierto. La profunda ira, la profunda irritación, el profundo MIEDO, que UP ocasiona en los golpistas “socialistas” está plenamente justificado y se entiende perfectamente. Han sufrido un ataque de pánico. El problema, evidentemente no es de UP, que hace lo que debe de hacer, el problema es de los corruptos y los espejos. A esta anomalía o patología se le llama catoptrofobia (con perdón). Al antiguo PSOE, convertido en aliado del pp, se le puede llamar un partido catoptrofóbico. Odia los espejos y no es para menos, por eso odia tanto a UP. ( este texto no es mio es de la red, anónimo)


  y ver..

jueves, 27 de abril de 2017

La ONU no halla pruebas que vinculen a Damasco con el ataque químico .

La ONU no halla pruebas que vinculen a Damasco con el ataque químico

24 de Abril de 2017
El equipo de expertos internacionales enviados por la ONU a Siria no halló evidencias que demuestren el uso de armas químicas por parte de Damasco contra la población.
La Comisión Investigadora del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para Siria no encuentra pruebas sobre el supuesto uso de armas químicas en la provincia siria de Idlib.
“No hemos descubierto ninguna relación entre el bombardeo y las emisiones de gas…Hay varias versiones, pero no las hemos comprobado”, informó este viernes el presidente de la Comisión Investigadora de la ONU, Paulo Sérgio Pinheiro, durante una rueda de prensa.
El equipo de investigadores de la ONU tampoco logró identificar la aeronave utilizada para realizar el ataque químico.
Pinheiro apuntó que para ampliar la investigación en el terreno los miembros de la comisión internacional hablan con los testigos del área afectada y expertos. Además, analizan materiales audiovisuales y fotografías.
El Gobierno sirio entregó en 2014 su arsenal de armas químicas a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). A principios de 2016 este organismo internacional anunció la destrucción total de esas armas.
El ataque químico en la provincia siria de Idlib se produjo el pasado 4 de abril durante los enfrentamientos entre las fuerzas del Ejército gubernamental sirio y los grupos terroristas que controlaban la ciudad.
El hecho se cobró la vida de decenas de personas, entre ellos niños.
Estados Unidos acusa a Damasco de utilizar armas químicas sin mostrar prueba alguna que justifique sus agresiones unilaterales hacia esa nación árabe.
Entretanto, el Gobierno de Bashar al Assad niega los vínculos del supuesto ataque con sus fuerzas armadas y señala como culpables a los terroristas.

 http://www.librered.net/?p=50473

El retorno de los mitos franquistas.

El retorno de los mitos franquistas

AGUSTíN MORENO 


Elecciones 1936
Portada del periódico ‘La Voz’ tras las elecciones de 1936. / Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura
Han pasado más de ochenta años y la guerra civil española sigue siendo motivo de encendidas polémicas, ya se trate de analizar los hechos o del callejero. A diferencia de otros países, aquí el conflicto no se ha cerrado porque hay un sector que sigue negando las causas y las responsabilidades de lo sucedido.
Decía Gerald Brenan que las guerras civiles las ganan los que más matan. En España lo hicieron cuatro veces más unos que otros, incluso en la victoria. No contentos con ello, quieren seguir ganando la guerra manipulando los hechos para tener una razón histórica que nunca tuvieron.  Lo han venido haciendo los vencedores desde el fin de la guerra y lo han intentado los historiógrafos del revisionismo franquista. El objetivo es justificar la sublevación militar, la guerra civil y una de las dictaduras más sangrientas de Europa. Insistiendo para ello en la falacia del binomio República-que-lleva-a-la-Guerra Civil, cuando la verdadera unidad histórica es Guerra Civil-que-conduce-a-la-Dictadura.
En los últimos años aparecieron libros de ventas en grandes superficies que responsabilizaban a la revolución de Octubre de 1934 de la guerra. Como esa tesis es fácilmente desmontable, se intenta con el supuesto fraude electoral en Febrero de 1936. Un nuevo intento para legitimar el golpe de Estado contra un gobierno democrático es el libro “1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular”, que retoma uno de esos viejos mitos. Las conclusiones no se sostienen y no es novedosa la tesis.
Dicen los autores que no fue un fraude masivo y que no afectó ni mucho menos a todas las provincias; que hay un volumen de actas y de escaños no muy grande pero, eso sí, decisivo. Al revisionismo histórico se le suele reprochar que no van a los archivos. Estos lo han hecho, pero retorciendo las cuentas para aterrizar en una tesis apriorística de difícil crédito, si tenemos en cuenta que los resultados fueron: 133 diputados de la derecha, 77 del centro y 263 de la izquierda. Es sabido que toda estadística torturada debidamente acaba por confesar lo que uno quiere. Es el caso, y ello convierte el trabajo en propaganda y en uso especulativo de la historia al servicio de las ventas o del presente.
El historiador Santos Juliá en su artículo “Las cuentas galanas”  afirma que los autores “han optado por la más engañosa vía posible: agregar los resultados de todas las candidaturas en las que figuraba la CEDA como si se tratase de un frente o coalición, un bloque o una concentración de partidos, términos reiterados una y otra vez para identificar la inexistente candidatura de lo que llaman coalición antirrevolucionaria”. Y concluye desenmascarando la manipulación: “Al haber agregados datos electorales –al haber mezclado churras con merinas- dando por existente un bloque de derechas enfrentado a un frente de izquierdas, distanciados solo por unos miles de votos, los autores argumentan que, al producirse tachaduras y correcciones de actas en media docena de distritos, la mayoría absoluta debería haber ido al bloque de derechas…”.
La Guerra Civil Española
Portada del libro ‘1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular’, escrito por Roberto Villa García y Manuel Álvarez Tardio. / Espasa
En esta misma línea, Josep Fontana analiza las elecciones del 36 y dice que aunque la CEDA organizó un Frente Nacional Antirrevolucionario, no pudo crear una coalición con un programa común. Solo en Cataluña hubo un pacto global de la derecha, el Front Catalá d`Ordre, organizado por la Lliga y que recogía desde monárquicos a radicales. Dice Fontana que las elecciones se desarrollaron con pocos incidentes; el propio ABC reconoció el día siguiente que la votación se había desarrollado con toda normalidad en la capital, a lo que añadía: “Señálese ese importante detalle en honor de los españoles, porque lo mismo que en Madrid, ocurrió en toda España”. Y cita a Javier Tusell que afirma que “los resultados electorales fueron una representación fiel de la opinión pública española del momento”.
Ya entonces, la rabia de la derecha por perder unas elecciones que creía tener ganadas (el lema de la CEDA era: “A por los 300 y a por él (Alcalá Zamora)”), hizo buscar otras causas que no fueran su propia incompetencia para unirse y la política derechista del bienio negro. Salvando mucho las distancias recuerda a lo sucedido en las elecciones de marzo de 2004: difícil aceptación de la derrota y recurso a la teoría de la conspiración.
La tesis no es nada original. Los historiadores Alberto Reig Tapia y Ángel Viñas reúnen hasta 13 mitos que la historietografía franquista se empeñan en seguir defendiendo en pleno siglo XXI. En el listado colocan en segundo lugar “La ilegitimidad del gobierno del Frente Popular alzado al poder por la falsificación del resultado electoral de las elecciones de febrero de 1936”.
Algunos medios de comunicación conservadores se han apresurado a saludar alborozados el libro. Para que no quede ninguna duda sobre la naturaleza del trabajo y la supuesta neutralidad que dicen tener los autores, conviene leer el comunicado de la Fundación Nacional Francisco Franco. Apoyándose en el libro piden, entre otras cosas, la derogación de la ley de Memoria Histórica y la reposición de todos los nombres franquistas en el callejero.
Aunque se ponga de modélica la transición a la democracia, no ha habido ni verdad ni justicia ni reparación. Se sigue intentando tapar la injusticia y la ilegitimidad de la sublevación con la mentira y la manipulación. La calidad democrática dejará mucho que desear mientras se siga diferenciando entre unas víctimas enterradas dignamente y con honores, y otras sepultadas en las cunetas y campos de un país que mantiene aún los nombres de los asesinos en calles y plazas. La verdadera paz empieza por asumir los hechos y las consecuencias que tuvieron.

miércoles, 26 de abril de 2017

¿Qué se puede esperar de la derecha venezolana? .


¿Qué se puede esperar de la derecha venezolana?

23 de Abril de 2017

Si algo queda claro tras 18 años, es que del oposicionismo venezolano cualquier hipótesis extremista que se teja queda no solo confirmada por la realidad, sino rápidamente superada.
En todo este tiempo lo han inventado todo y han hecho uso de todos los recursos posibles por no dejar gobernar y derrocar a los gobiernos legítimamente instituidos de Hugo Chávez, primero, y Nicolás Maduro, después: golpes de Estado, sabotajes petroleros, intentos de magnicidio, levantamientos insurreccionales, asesinato sistemático de líderes y militantes del chavismo, asesinato de militantes de la oposición de los cuales luego acusan al chavismo, infiltración de paramilitares colombianos, guerra económica y pare de contar. Todos y cada uno de estos hechos son públicos, notorios y comunicacionales, de los cuales existen pruebas y testigos cuando no directamente confesiones por parte de los involucrados. Y aún así, gracias a la alcahuetería de la prensa hegemónica así como de gobiernos e instancias internacionales -alcahuetería que en sí misma es un delito pues incita a mayor violencia-, insisten en hacerse ver como heroicas víctimas que luchan contra una feroz dictadura.
El último capítulo de esta telenovela tragicómica (más trágica que cómica) es el levantamiento que en las últimas semanas lleva a cabo la dirigencia oposicionista agrupada en la MUD (Mesa de Unidad Democrática), pero básicamente encabezada por su ala más extremista de derecha (los partidos Primero Justicia del gobernador CaprilesRadonsky y el diputado Julio Borges, y Voluntad Popular de Leopoldo López y Freddy Guevara). Este levantamiento ha dejado ya varias víctimas mortales, de las cuales solo una puede achacarse a la fuerza pública por uso excesivo de la fuerza (caso por el cual ya existen detenidos), mientras que otra fue producto de un extraño incidente protagonizado por un policía de tránsito (también detenido) que no estaba cumpliendo labores de control del orden público en contra un joven que no estaba manifestando y cuya familia –militantes chavistas- ha pedido a la dirigencia oposicionista no manipular su pérdida con fines políticos.
Las otras víctimas son todas achacables directamente a militantes del oposicionismo. Una señora murió al no poder ser trasladada a un centro asistencia por encontrarse el paso obstaculizado por manifestantes de derecha. La gran prensa afirmó en principio que murió por efecto de los gases lacrimógenos lanzados por la Policía Nacional Bolivariana, sin embargo, su propia familia salió a desmentir esta versión. Un joven comerciante fue asesinado en una urbanización de clase media alta del oeste de Caracas, al rodear unos escombros que obstaculizaban la vía. Fuerza de choque oposicionistas en motos de alta cilindrada lo alcanzaron y dispararon dentro de camioneta. Un niño de 12 años residente de un urbanismo de la Misión Vivienda, fue muerto por dos disparos cuando fuerzas de choque de la derecha atacaban las residencias por su reconocida filiación política (la Misión Vivienda, residencias de interés social construidas por el chavismo, son un emblema de la política social bolivariana).
Este 19 de abril fallecieron otras tres personas producto de la violencia de la derecha: un efectivo de la Guardia Nacional Bolivariana de un disparo en la urbanización de clase alta San Antonio de los Altos (cuya alcaldía es de Primero Justicia y queda en el estado Miranda, gobernado por Capriles); una señora que no participaba de ninguna de las manifestaciones convocadas para ese día pero que fue impactada en su cabeza por una botella de agua congelada lanzada desde un edificio de lujo contra la marcha chavista pasaba por la calle de abajo; y una joven en el estado Táchira que fue muerta por un disparo realizado por un reconocido empresario militante de extrema derecha. Hubo una cuarta víctima mortal este 19 de abril que fue también manipulada para culpar al gobierno, pero que en realidad se trató de un joven lamentablemente herido de un disparo para robarle la moto. La familia también exigió a la derecha no manipular el caso.
Lo más grave de todo este asunto, es que ya comporta un patrón de comportamiento de la derecha. Así por ejemplo, el 14 de abril de 2013, el gobernador Capriles Radonsky convocó a sus fuerza de choque a salir a las calles al no reconocer su derrota en las elecciones ganadas por Nicolás Maduro: 11 personas como consecuencia, todas militantes del chavismo incluyendo una niña arrollada junto a su familia por un camión cuando celebraban la victoria del candidato del PSUV. De la misma manera, durante las acciones terroristas de calles de 2014, enmarcadas en el plan de golpe de estado denominado La Salida (impulsado por Leopoldo López y María Corina Machado), de los 43 fallecidos resultantes, solo 5 fueron por el uso excesivo de la Fuerza Pública y 3 están en investigaciones, mientras que 35 fueron producto de los propios manifestantes violentos. De los fallecidos, 9 fueron funcionarios públicos: 6 militares, 3 policías nacionales y un fiscal del Ministerio Público. Valga acotar que los funcionarios policías y militares acusados de las muertes y maltratos sí están privados de libertad y siendo procesados.
De tal suerte, en la medida en que lejos de reconsiderar una estrategia que evidentemente no les da resultado pero que amenaza con llevar al país a escenario de mayor violencia, cabe preguntarse qué podemos esperar de la derecha venezolana: ya sabemos, ellos mismos lo han dicho, que no les interesa realmente que haya elecciones (por el cual nunca impulsó realmente el referéndum revocatorio en los lapso previstos por ley). Lo único que quieren que el presidente Maduro “se vaya ya”, que fue exactamente lo mismo que exigieron con Chávez durante sus 13 años de gobierno. Eso, claro, y que haya una invasión extranjera que subordine al país a autoridades foráneas. Por eso recurren a esta puesta en escena de autoagresión y agresión permanente, buscando crear las condiciones “objetivas” que justifiquen tal cosa.
En conclusión, dado su deambular entre el extremismo y la torpeza política, lo más probable es que asistamos a un recrudecimiento de su accionar terrorista. Hoy 20 de abril están convocando de nuevo a la calle, si bien con mucho menos poder de movilización) y han insinuado un paro nacional el cual no pareciera tener consenso entre los comerciantes, por más que como ha pasado en otras ocasiones cierren por miedo a represalias en aquellas zonas donde la derecha gobierna. De allí en adelante el escenario está abierto, lo que puede incluir hasta que en algún momento le de por declarar una especie de gobierno paralelo utilizando la Asamblea Nacional actualmente en desatado como mampara.
Mientras tanto, en la calle sigue la resistencia pasiva y activa de la población. Buen parte de la gente tratando de hacer su vida normal mientras el chavismo más militante está activado y movilizado. La concentración del 19 de abril fue de lejos la convocatoria del chavismo más grande de los últimos 4 años.
Luis Salas Rodríguez | CELAG


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